40 AÑOS AL SERVICIO DE LA CULTURA

ARTE PREHISPÁNICO Y COLONIAL

ARTE PREHISPÁNICO Y COLONIAL
Desde el 12 de abril

El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró  dos nuevas salas de exposición permanente donde se exhiben cerca de 400 piezas prehispánicas, realizadas por las culturas del Noroeste Argentino entre los siglos V a. C. y XV de esta era, y obras de arte colonial. En este espacio se integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes y la colección del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

El director del Museo, Andrés Duprat, explica que la reapertura en el Bellas Artes de un espacio específico y permanente para exhibir el patrimonio prehispánico “propone repensar no solo su valor artístico, sino el lugar que concedemos a los pueblos que se desarrollaron, en tiempos ancestrales, en el actual territorio nacional”. “En este sentido –añade– la decisión de honrar esa memoria visual obedece tanto a una intención de reparación, de justicia histórica, como, ante todo, de justicia poética: recuperar en la escena del Museo la potencia de una producción que suele permanecer oculta a nuestros ojos. A la vez, permite releer la historia visual del territorio, pues es posible construir series con las vertientes plásticas que dialogaron con ella”.

 

La producción que puede verse en la antigua sala 24 de la planta baja, con curaduría de la especialista María Alba Bovisio, proviene de las culturas Aguada, Candelaria, Ciénaga y Condorhuasi, entre otras, y presenta una notable riqueza, variedad y complejidad técnica, plástica e iconográfica. En términos generales –detalla la curadora–, su origen se vincula con la organización de prácticas rituales. Elaboradas en diversos materiales (metal, piedra, hueso, fibras, cerámica), se distinguen de otros objetos de uso doméstico, ya sea por su funcionalidad o por la excelencia de su factura. “Los objetos y los contextos de los hallazgos –conocidos o inferidos– refieren a rituales mortuorios, chamánicos, propiciatorios, consagratorios, de pasaje, etcétera. En tal sentido, se trata de formas de materializar lo sagrado”, sintetiza Bovisio. Los ejes que organizan la presentación del conjunto son “La piedra y los ancestros”, “Corporizar el poder: textiles y metales”, “Los estilos cerámicos a través del tiempo” y “Miniaturas y miniaturización”. Las piezas, que en su mayoría provienen de excavaciones no científicas, estaban destinadas a cumplir funciones políticas y religiosas: investir de poder a los gobernantes, favorecer el pasaje a la vida de ultratumba, materializar a los ancestros, vehiculizar el contacto con las deidades. La dimensión estética se entretejía así con todas las dimensiones que moldean la vida de una comunidad.

 

Además, el espacio dedicado al arte colonial, en la antigua sala 23, albergará la serie “La Conquista de México”. Se trata de tablas confeccionadas por Miguel Gonzales entre 1696 y 1715, con la técnica del enconchado con incrustaciones de nácar, una característica que las hace únicas en Latinoamérica. El conjunto compone un relato estructurado de la conquista, desde el desembarco de Cortés en San Juan de Ulúa y el hundimiento de las naves, hasta la caída de Tenochtitlan y la rendición de Cuauhtémoc. La remodelación de la planta baja del Museo y la reapertura de las salas dedicadas al arte de los antiguos pueblos del Noroeste Argentino y al arte colonial contó con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y empresas patrocinares.

 

A partir del 12 de abril. Puede visitarse de martes a viernes de 11 a 20 y sábados y domingos de 10 a 20.

Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473).

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