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CALIGRAFÍA: UNA MUESTRA DE FRANCISCO HUGO FREDA

CALIGRAFÍA: UNA MUESTRA DE FRANCISCO HUGO FREDA
Del 9 al 30 de diciembre

Francisco-Hugo Freda ya no es el mismo, la pandemia modificó su ser interior. Esto se refleja en una nueva serie de obras sorprendentes y conmovedoras. ¿Puede haber arte en riesgo de pandemia?

Es extraño pensar que su yo es otro, porque no hay dudas que es el mismo. A lo largo de su trayectoria encontramos que una y otra vez, en cada nuevo cuadro, cuenta lo mismo, ¡de otra forma!

Las nuevas pinturas tienen una intensidad que lleva directamente hacia la sorpresa y la emoción. No pasan por la razón. Ellas provocan una alegría sutil, una reflexión interior que dignifica la sensibilidad cotidiana. No es un sentimiento fácil de provocar. Primero debe sentirlo el artista al crear la obra, después deviene dialogo visual entre la obra y el contemplador.

Podrían ser lágrimas de colores Se trata de comprender cómo la mirada construye en el ser un conocimiento positivo por la experiencia que estamos transitando. La contemplación permite llenar el vacío y a través de la indeterminación que nos propone la imagen, recuperar la magnitud del silencio. Freda siente el pensamiento vivo de Lacan al tener en cuenta que tanto el arte como la experiencia analítica “bordea el vacío central de la cosa”.

Lo que se sublima escapa a la conciencia, no se sabe qué es porque es inexpresable. Un vacío alrededor del cual se organiza la creación.

También Jorge Luis Borges lo expresó: “Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos, pero es intraducible, como una música”

Francisco-Hugo Freda propone en sus nuevas pinturas compartir una voluntad empirista-abstracta, una ilación lógica entre lo perceptible y lo real que reniega de la existencia de lo invisible. Las formas se hacen presentes en el cuadro por el reguero de la luz. Lo opaco y lo brillante aluden a diferentes momentos de la vida; la posibilidad de vislumbrar la felicidad o una felicidad amenazada.

Los colores intensos del fondo diferentes entre sí, actúan como un antiguo pergamino sobre el cual puede descargar una caligrafía atávica; el trazo de la espátula y el pincel dejan rastros de un escrito pleno de sugerencias.

Hugo Freda es un hombre formado por la palabra y el color en la búsqueda de una pintura pura que conduzca al encuentro con la “cosa”.

Julio Sapollnik

 

Del 9 al 30 de diciembre. Puede visitarse de lunes a jueves de 15 a 19.

Pasaje 865 (Humberto Primo 865)

 

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