42 AÑOS AL SERVICIO DE LA CULTURA

CORAZÓN: CAMILA CARELLA

CORAZÓN: CAMILA CARELLA
Del 9 de septiembre al 15 diciembre

He aquí, mi corazón; he aquí mi corazón. Que este, mi corazón, te diga qué es lo que acá busca. ¿Quién me concederá descansar en vos, corazón? ¿Quién me concederá que, vengas a mi corazón y le embriagues? Porque me has hecho para vos y mi corazón está inquieto hasta que repose en vos. ¿Y qué cosa más cerca de tus oídos que el increíble ardor de mi corazón? Suspiro por levantarme para volver a ti.

Escucha, a fin de te amé fortísimamente, y estreché tu mano con todo mi corazón, más ahora, que con el tiempo se ha suavizado mi herida ¿puedo oír de ti y aplicar el oído de mi corazón a tu boca para que me digas por qué? ¡Con qué dolor se entenebreció mi corazón! He aquí mi corazón; helo aquí por dentro. ¿Y adónde podía huir mi corazón de mi corazón? ¿Adónde huir de mí mismo?

Mas he aquí que él está donde se gusta: en lo más íntimo del corazón: volví, al corazón y adherí a aquél. ¿Adónde ir por ásperos caminos, adónde iría? El viaje al centro del corazón sólo es bueno y suave. Y es que tus manos, no abandonan mi alma. Y solo después, con mano blandísima y celestial, comenzaste, corazón, a tratar y componer poco a poco mi corazón.

Hacia tus oídos se encaminaban todos los rugidos de los gemidos de mi corazón y ante ti estaba mi deseo; pero no estaba contigo la lumbre de mis ojos, porque ella estaba dentro y yo fuera; ella no ocupaba lugar alguno y yo fijaba mi atención en las bellas cosas que ocupan lugar. Y es que las bellas cosas me rugen.

¡Oh corazón, corazón!, que inclinaste los cielos y descendiste, tocaste los montes y humearon, ¿de qué modo te insinuaste en mi corazón? Porque mientras lees y se agitan las olas de mi corazón, lanzo algún bramido que otro. Allí me ha llevado la tormenta de mi corazón, tal era la contienda que había en mi corazón, de mí misma contra mí misma.

Mas apenas una alta consideración sacó del profundo de su secreto y amontonó toda mi duda a la vista de mi corazón, estalló en mi alma una tormenta enorme, que encerraba en sí copiosa lluvia de lágrimas. Y para descargarla toda con sus truenos correspondientes, me levanté para llorar, abrí anhelosa la boca: Te amo yo.

Heriste mi corazón con tu palabra y te amé. Mas también el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. El cielo y la tierra cantarían sonatas a sordos. Como hablo, así está mi corazón…

 

Del 9 de septiembre al 15 de diciembre. Puede visitarse de lunes a viernes de 16 a 21.

Revolver Buenos Aires (José Luis Pagano 2750).

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