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EN PAUSA

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El sábado 24 de octubre, el Museo de la Cárcova –Universidad Nacional de las Artes inaugura En pausa, exposición internacional de fotografía en formato virtual que reúne 240 fotos y una serie de videos de fotógrafos de Europa, Oceanía, Asia, África, Latinoamérica y América del Norte.

 

Con curaduría de Elda Harrington y Silvia Mangialardi, esta mega muestra, que se presentará en forma simultánea en la plataforma del festival internacional de fotografía PhotoVisa (Rusia), condensa a nivel global las experiencias y nuevas prácticas sociales que impone el coronavirus Covid-19 y la vida en pandemia. Hay fotografías y videos que sorprenden, interpelan, maravillan o golpean (como el video de una mujer con coronavirus que no puede proteger a su hija de un padre monstruoso). Es un caleidoscopio único que nos acerca a la mirada sobre el coronavirus de fotógrafos consagrados y emergentes.

 

Respecto a los fotógrafos seleccionados y sus obras, las curadoras señalan en el texto del catálogo: “Algunos asumieron una mirada tragicómica, irónica, otros recurrieron a refugiarse en sus fantasías y otros salieron a atestiguar lo que sucedía para procesar lo que nos estaba pasando. Era la espera. La vida en pausa. Todos ellos muestran algo de lo que nos atravesó y que no sabemos cuándo dejará de ser”.

 

La exhibición podrá verse el sábado 24 a las 11 en Facebook live (https://www.facebook.com/events/657012895188916) y en la página Web y en el Instagram del museo.

 

Participan artistas de 14 países: Cuba, Brasil, Argentina, Portugal, España, Italia, Corea, Alemania, Australia, Nigeria, Rusia, Bangladesh, Canadá y Estados Unidos

 

Julia Fullerton-Batten, que nació en Bremen (Alemania) y vive desde 1986 en el Reino Unido, logró –sin contacto físico ni exponerse al virus o exponer a terceros– hacer vínculos sociales y retratar la vida intramuros de desconocidos. En su serie Mirando hacia afuera desde adentro 2020 decidió documentar la nueva cotidianeidad de desconocidos. Para eso, publicó su idea en redes sociales y en un periódico barrial del oeste de Londres: muchos quisieron sumarse al proyecto. “Nos contactamos por teléfono o por mail, acordamos detalles del lugar, cómo estarían vestidos, día y hora. No habría contacto físico. Durante varias semanas, al atardecer, fotografié gente auto-aislada. Presos en sus casas, miraban tristemente desde sus ventanas un mundo diferente y desolado. Espero que sea importante para la posteridad personal, nacional e internacional: por capturar la escena del mundo en su máxima vulnerabilidad, mostrando la intimidad de aquellos que experimentaron este tiempo macabro”, señala la fotógrafa.

 

El fotógrafo coreano Yonggeun Jang presenta una serie de fotografías pictóricas que resultan hipnóticas y tiene un vínculo oculto e insospechado con el coronavirus. Su serie 37,5 ºC Primavera 2020 está hecha a partir de los colores del monitor de una cámara termográfica que determina quién es potencial portador del virus. Jang realizó su serie de fotos en el hospital de Daegu Dongsan especializado en el tratamiento de Covid-19. “En cada entrada hay una cámara termográfica para detectar la energía del calor -que lo representa con diferentes colores-. Tanto los rayos infrarrojos como la trayectoria del virus son invisibles. Pero cuando se enciende la cámara aparecen los colores intensos de la imagen y, a partir de ellos, se nos clasifica. Si una persona tiene una temperatura de 37.5℃ o superior, se sospecha que está infectada: los colores del monitor parecen ser el criterio para decirnos qué es normal y qué no. Todos piensan en la vida y la muerte. El ambiente del hospital me lleva a repensar preguntas fundamentales tales como “qué debería hacer una obra de arte ante una situación desastrosa como la del Covid-19?”, señala el artista.

 

 

También son pictóricas las imágenes de Svetlana Tarasova, que vive en Siberia. Tarasova estaba fotografiando en India y tuvo que volver a Rusia de urgencia cuando empezaron a cerrarse las fronteras por el Covid-19.

 

Augusto Brazio (Portugal) presenta su serie Cerrados/Closed, que muestra cómo las fronteras entre España y Portugal, una de las más antiguas de Europa, que antes de la pandemia estaban abiertas, volvieron a cerrarse inesperadamente. Brazio señala: “Requirió mucha imaginación bloquear perímetros que se habían vuelto porosos, permeables, amables. Este fenómeno se repitió en todo el mundo, intentando aislar no solo países sino también provincias, ciudades y hasta barrios”. Pero Brazio señala un efecto paradojal: “Muchos vecinos asustados cercaron a su parecer, bajo pretextos sanitarios, vías que podían ser necesarias”.

Jun Michael Park, documentalista y cineasta de Seúl, investiga cómos se modificaron las prácticas sociales por la pandemia. Park estudió Literatura inglesa en Queen. Su trabajo ha sido publicado en National Geographic, The New York Times, Der Spiegel, The Guardian, CNN, ESPN y la revista Monocle, entre otras publicaciones. A pesar de la pandemia, el número de casos en Corea del Sur ha estado bajo control: el número de muertos se ha mantenido por debajo de 400 y la vida continuó con una aparente normalidad. “Testeos y detección masiva, seguimiento digital de contacto, distanciamiento social y el uso de máscaras contribuyeron al relativo éxito para contener el virus. Es un esfuerzo colectivo con un liderazgo transparente y ciudadanos que sacrificaron su libertad y modo de vida por el bien común” considera el fotógrafo.

 

 

Por su parte, Shin Woong-jae, fotoperiodista surcoreano que vive entre Nueva York y Seúl, nos muestra Nueva York en pandemia y también pone el eje en el bien común y la solidaridad. Woong-jae se especializó en lingüística y estudió semiótica en la Universidad de Corea en Seúl. “Este trabajo –explica– es sobre el brote de la pandemia en una ciudad asustada, desesperada y con un atisbo de esperanza y solidaridad”.

 

Lalo de Almeida (Sao Paulo, Brasil), que estudió fotografía en el Instituto Europeo di Design de Milán y que trabajó durante 26 años como fotógrafo para Folha de San Pablo, pone el foco en cómo pasan la pandemia quienes están en situación de calle y viven en barrios vulnerables: los efectos de la pandemia en el aumento de la pobreza extrema. “En Brasil donde 35 millones de personas no tienen acceso al agua corriente, 11 millones viven en barrios carenciados y los niveles de inequidad en ingresos y en acceso a los servicios son abismales, la llegada del Covid-19 tiene un potencial devastador”, señala el fotógrafo. Y Cesar Ruiz (Argentina) fotografía a mujeres humildes de la de la Quebrada de Humahuaca que tiene  que salir a vender alimentos en las calles, a pesar de la pandemia.

 

Entre otros temas, figuran el retrato familiar, el cambio drástico en la vida familiar, la incertidumbre y la vulnerabilidad  por la pandemia. Varios fotógrafos trabajan con esta temática. Geandy Pavon, que se formó en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana y luego emigró a Estados Unidos y se estableció en la ciudad de Nueva Jersey, presenta Imaginando vidas posibles. “Ahí afuera está la muerte rondándonos microscópicamente, invisible y ubicua” —escribe Pavon—. He decidido desde mi reclusión, multiplicar a través de imágenes, posibles vidas, contradecir la pandemia magnificando, haciendo posible esos momentos imaginados, inmunes al contagio y a la muerte física”.

 

Con humor y acidez, la fotógrafa argentina Andrea Guedella utiliza el autorretrato y su propio cuerpo como objeto fotográfico. Crea arquetipos sociales sobre lo femenino y reflexiona sobre la complejidad de ser mujer en medio del aislamiento, la pandemia y todas las nuevas tareas que el Covid-19 impone a las mujeres en el hogar.

 

El fotógrafo cubano Alfredo Sarabia; el reconocido fotoperiodista Mohammad Shahnewaz Khan (vive en Chittagong, Bangladesh) y Lisa Sorgini (nació en Adelaide, Australia) abordan la soledad que experimentan los enfermos y la vida familiar en el hogar.

 

Oriunda de la ciudad de Whitefish (Montana), Michelle Luke presenta una serie sobre la distancia obligada entre una pareja. “Este trabajo explora el ferviente anhelo que provoca la separación amorosa. Dos amantes, unidos en su aislamiento, esperan en cuarentena imposibilitados de estar juntos. Ella en un ambiente rural, él en uno urbano. ¿El afecto se acrecentará? ¿El amor durará?”, explica sobre su trabajo la fotógrafa.

 

Viktoria Sorochinski, fotógrafa canadiense nacida en Ucrania y que hoy trabaja y vive en Berlín, hizo una serie imperdible de autorretratos en cuarentena, en  su casa. Todas las fotos están tomadas en la misma habitación usando solo la luz del sol que entraba por la ventana. Sorochinski dedicó este tiempo a reflexionar y retrató “sus estados de ánimo”.

 

Con ironía y perplejidad, el fotógrafo documental Luca Bonacini, sociólogo nacido en Roma, se fotografía con elementos que lo “protegen” en pandemia como si fueran barbijos: libros, cámara de fotos, imágenes que encierran recuerdos anhelados. “Este trabajo no habla sólo de la pandemia. Habla también del desorden político, ético y social en el país donde actualmente vivo, Brasil”, dice Bonacini. Y agrega: “Empecé a pensar en lo que realmente me protege. Encontré entonces varias, maneras de protegerme. Algunas son serias y están profundamente arraigadas en mi alma. Son los afectos, la memoria, la naturaleza, la literatura, la música, la fotografía. Otras son leves y se relacionan con los rasgos de carácter personal. Son la pasión por el fútbol, la cervejinha en el encuentro con los amigos y mi raíz tana. Todo sin perder la ironía, que es una forma de protección, especialmente en este período de oscurantismo difuso.” Bonacini comenzó su carrera como periodista la agencia de prensa italiana (Ansa). Trabajó en Brasil, Perú, Bosnia, Herzegovina y Argentina. Regresó a Brasil en 2017.

 

Gabriele Galimberti, fotógrafo que trabaja en proyectos documentales por todo el mundo, nos sumerge en los negocios de barrio en una Italia que cuesta reconocer. Galimberti integra el colectivo artístico Riverboom, conocido por su trabajo titulado Suiza Versus The World, exhibido con éxito en festivales, revistas y exposiciones de arte en todo el mundo. El fotógrafo señala que en los primeros días de la crisis desatada por el Covir-19 se formaban largas filas afuera de los supermercados en toda Italia y en el mundo. La gente temía que los artículos de primera necesidad y los alimentos escasearan. Con el tiempo, la situación general mejoró pero igual podía llevar horas hacer las compras. El fotógrafo considera que, como en una especie de revancha, “los negocios pequeños de barrio se llevaron la mejor parte”. Y ahí pone el foco.

 

Desde el 24 de octubre 2020 al 31 de marzo 2021

wwwmuseodelacarcova.una.edu.ar/en-pausa/

 

 

 

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