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ITURRIAGA -GIOVANETTI – CHERVIN

ITURRIAGA -GIOVANETTI – CHERVIN
Del 6 de marzo al 3 de mayo

El Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, la  Fundación Aldo Rubino y la Asociación Amigos del MACBA presentan tres muestras en diálogo: Concéntricos de la artista chilena Liliana Iturriaga, Fragmentos de pentágonos del artista argentino Miguel Ángel Giovanetti y Atmósferas y Entropía de la artista argentina Catalina Chervin. Estas tres muestras con diversos lenguajes convierten al museo en un espacio dinámico en el que convergen composiciones armónicas.

La muestra Concéntricos cuenta con la curaduría de Patricio Zárate. A pesar de la certera naturaleza de lo geométrico, también convive en su interior un enigma. En este proceso de búsqueda, Liliana Iturriaga se ha propuesto sobrepasar las convenciones habituales del cinetismo y la geometría para ponerlas a prueba hasta llegar a su disolución. “Al comienzo fue la sinuosidad de la línea, determinado por la sola pulsión del trazo de la mano; después las imbricaciones, sobreposiciones y modulaciones y, recientemente, los concéntricos y la implosión lineal. Todos ellos en función de las tratativas del movimiento” señala el curador. Los concéntricos indagan en la condición natural de las cosas, particularmente en su carácter azaroso y errante: a veces previsible y, en otros arbitrarios. Sea cual sea su condición, sin embargo, siempre señalan un centro, contrayéndose o expandiéndose en secuencias y frecuencias, regulares y variables. La forma visual, reproduce el orden de la naturaleza, proponiendo una organización autónoma, pero simultáneamente relativa; considerando un eje propio y una pulsión constante. Se antepone a este ir y venir, la centralidad de las formas, la superposición lineal y el ordenamiento preestablecido; un intento por impedir la salida, generando un campo gravitacional y un magnetismo a través de intervalos regulares y sucesivos en torno al eje de rotación. Las formas circulares procuran mantener su propiedad predominante, mientras las líneas se sobreponen y liberan, generando un movimiento que ya no se basta a sí mismo, sino que, de una u otra forma, siempre intenta el subterfugio de la salida.

La muestra de Miguel Ángel Giovanetti,  Fragmentos de pentágonos, cuenta con la curaduría de Laura Casanovas. Desde hace una década, la obra del artista Miguel Ángel Giovanetti sitúa en el centro de su abstracción geométrica al pentágono, dotándolo de libertad de movimiento con distintas apuestas compositivas y técnicas. En sus más recientes trabajos, este polígono regular parece estallar con la fuerza del Big Bang arrojando al espacio múltiples fragmentos, que adquieren la importancia de unidades autónomas constituidas por grupos de líneas rectas paralelas de variado cromatismo y armoniosos ritmos. El artista privilegia, en esta ocasión, el dibujo realizado con bolígrafo con gel sobre papel. La trama de intención perfeccionista cede su rigidez ante un cromatismo vibrante y delicado con predominio de verdes, anaranjados, amarillos, rojos y azules. Las tonalidades se combinan también en función de los cambios de grosor de las rectas en las diferentes series. La potencia del fragmento –de raíz moderna y vanguardista– se asocia en la obra de Giovanetti, asimismo, con el diseño gráfico y textil. En algunos dibujos, la figura recortada se eleva con sutileza sobre el fondo del papel mientras que, en otros, se sumerge levemente al estar rodeada por un passepartout siguiendo su perímetro. El movimiento prevalece en las obras al proponer direcciones específicas y se incrementa en los videos a través de fragmentos hacedores de rotaciones virtuales, las cuales juegan con la posibilidad de una completitud desplegada o condensada. Cada imagen se liga, entonces, con momentos pretéritos y futuros a partir de un acontecer de líneas y colores expansivo. (Texto de sala de la curadora).

 

Por último, Atmósferas y Entropía de la artista Catalina Chervin, curada por Ángel Navarro, reúne obras de gran formato pertenecientes a series como “De los paisajes Escritos” o “De las pequeñas marcas”, e incluye una selección de dípticos de 2 x 3 metros, de su serie “Street Art”. En ellas, Chervin utiliza pluma, lápiz, tintas y carbón para plasmar sobre el papel formas, líneas, manchas que se yuxtaponen y tejen texturas, luces y sombras. “Las obras de Catalina parten de un signo mínimo, una partícula elemental, marca que deja su pluma, plumín, o rotring para que, como un demiurgo, comience a armar un mundo extraordinario, etéreo y sutil”, sostiene Navarro en su texto curatorial. “Creaciones signadas por formas que se acercan a lo biológico, con sombras que acentúan ciertas áreas dotando de dramatismo a esos seres que palpitaban en su fondo blanco”, agrega. Acerca de su obra, Chervin escribe: “Hay un vacío en mi obra, la expresión de un vacío que se llena de formas. Formas que parecen ser órganos, pájaros, fragmentos de un cuerpo humano cortado en mil pedazos, monstruos de una mitología propia, paisajes, torres donde la multitud se cae y se desparrama armando un mundo e inundando el espacio. Formas que conforman un tejido sinuoso que se ensambla amordazándose, donde cada figura se engendra y engendra a otra simultáneamente hasta el infinito”.

 

Del 6 de marzo al 3 de mayo. Puede visitarse de lunes a viernes, de 11 a 19 y sábados y domingos, de 11 a 19.30.

Macba (San Juan 328).

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