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VIDA DE PINTOR. CARLOS ALONSO

VIDA DE PINTOR. CARLOS ALONSO
Del 3 de agosto al 7 de octubre

La exposición reúne un gran número de obras resultado de la constante reflexión del artista acerca del hacer del pintor y sobre la pintura en sí misma. Estas obras, seleccionadas por Carlos Alonso, introducen a la historia y vivencias de Vincent Van Gogh, Auguste Renoir, Gustave Courbet, Lino Enea Spilimbergo, entre otros; y nos acercan al mundo interior del artista. Su aguda mirada invita a recorrer la vida de los pintores: la propia y la de maestros de todos los tiempos.

 

 

Dice Marta Trabba “Alonso trabaja como un individuo en una sociedad que poco o ningún caso hace de él, que se ha embarcado en otro proyecto artístico invasor. Pero llegados a este punto, convendría recordar ciertos conceptos de Hauser: “Una personalidad creadora que siente, piensa, obra y realiza individualmente sólo aparece como fenómeno de reacción; corporeiza siempre una réplica a una cuestión o una respuesta a una provocación. Un artista sólo se forma en el curso de su enfrentamiento con el cometido que le es propuesto y cuya solución emprende. Su individualidad se entremezcla paso a paso con la solución de este cometido…”. Si las obras de quienes calificamos, en las áreas cerradas, de resistentes, se presentan como una réplica a la incitación exterior, la de Alonso puede ser considerada como la respuesta a una provocación; cuando el arte argentino pierde todo sentido, Alonso se zambulle en los abismos de la condición humana, se vuelve temporal, histórico, crítico, ético”.

 

 

Como homenaje por el centenario de la muerte de Van Gogh, en 1990, Alonso realizó la exposición El pintor caminante en el Museo Nacional de Bellas Artes, reflexión sobre el posimpresionismo y su captura de la naturaleza, además de la constante indagación sobre el artista y sus actos. En esta serie, que acrecienta al año siguiente, entrelazó la tradición europea con la pictórica argentina, activa desde su lugar en Unquillo, las serranías cordobesas. La muestra recupera el paisaje en su autonomía desde el goce de lo pictórico, donde se borra la distancia entre la naturaleza y la pintura. También revisita temas ya constantes como la modelo desnuda en el taller, en una secuencia de tres posiciones con sutil erotismo, o con el giro sorpresivo de Van Gogh mirando un desnudo de Munch y Cataratas Nro. 1. V.G. visita a Monet. Visitas entre artistas que obligan a pensar en una historia del arte paradójicamente sincrónica.

 

 

Carlos Alonso irrumpió en el panorama artístico de los años 60 del siglo XX con vigor inusitado. Su producción participa de las vertientes neofigurativas que desestructuraron el concepto de representación por el de la gestualidad del informalismo, la simultaneidad de la imagen, el uso de la narrativa fílmica, del cómic, del pop, la ruptura del plano y el color independizado del dibujo. Todos estos elementos, que se conocerán como Nuevo Realismo, se integran armónicamente en su producción, en la que el signo reemplaza a lo descriptivo otorgando a la obra una función esencialmente simbólica. A partir de 1944 realizó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. En 1950 viajó a Tucumán y formó parte del grupo de Spilimbergo en la universidad de esa provincia. En 1957 ganó el Primer Premio del concurso para ilustrar la segunda parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra (la primera parte había sido ilustrada por Salvador Dalí). En 1968 viajó a Florencia para trabajar en las ilustraciones de la Divina Comedia, de Dante Alighieri. En 1969 comenzó la serie Lección de anatomía, variaciones sobre la obra de Rembrandt que tienen como trasfondo la ejecución del Che Guevara y las fotos en las que se lo exhibe muerto sobre una mesa de cemento. En los 60 comenzó una importante vertiente de su obra en donde la simbiosis vaca-hombre y la violencia sobre el cuerpo son recurrentes. Se inició con tres collages de 1965, contemporáneos de las ilustraciones que hizo para El matadero, de Esteban Echeverría. En 1972 retomó el tema, que expuso en 1973 en la Galería Giulia, de Roma, y en abril de 1976 —un mes después del golpe de Estado— presentó en la Art Gallery International la muestra titulada El ganado y lo perdido. Ese año se exilió con su hijo y su esposa en Roma. En 1977 desapareció su hija Paloma. En 1981, Alonso regresó a la Argentina y al año siguiente, se instaló en la provincia de Córdoba, donde reside hasta la actualidad. Desde su regreso, expuso en múltiples muestras en galerías e instituciones del país y el exterior, y obtuvo numerosas distinciones. Participó de la Bienal de La Habana de 1984, donde obtuvo el Premio Orozco, Rivera y Siqueiros. En 1990 expuso en el Museo Nacional de Bellas Artes El pintor caminante, obras referidas a la vida de Van Gogh. Realizó el mural Con los pies en la tierra para los lunetos de la cúpula de Galerías Pacífico en 1994.

Actualmente reside y trabaja en Unquillo, Córdoba.

 

Del 3 de agosto al 7 de octubre. Puede visitarse de martes a domingos de 12 a 20. Entrada, 100 pesos;  menores de 12 años, jubilados, estudiantes y docentes, 50. • Miércoles, entrada, 50 pesos y acceso gratuito para menores de 12 años, jubilados, estudiantes y docentes con acreditación.

Museo Colección Fortabar (Olga Cossettini 141).

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