Una nueva exposición de Guillermo Iuso, con curaduría y texto de Santiago Villanueva. En esta nueva producción, Iuso profundiza uno de los ejes centrales de su práctica: la relación que mantenemos con nosotros mismos. A través de una serie de obras donde conviven texto y materia, el artista despliega una variedad de tonos, ritmos y disposiciones que intensifican la dirección de los sentimientos. La tensión entre lo escrito y lo plástico no se resuelve, sino que se expande, generando un campo donde el control y el desborde coexisten.
Como señala Santiago Villanueva en su texto curatorial, el vínculo con la obra de Iuso implica una cercanía particular: “Con Iuso ser curador es otra cosa. No tengo por qué pensar alguna hipótesis o distanciarme de su trabajo para formular una idea ingeniosa, nueva o particular. Sino estar ahí pululando en una distancia corta, que es la que necesita su trabajo. Está comprobado que lo de Iuso es el afán por la teoría breve, y necesaria. Lo que afirma, siempre tiene ganas, si ya no lo es, de ser pregunta.”
En Noche perfecta, esa dinámica se manifiesta en la forma en que el artista articula palabra y materia: el minucioso control del texto convive con el “apoderado descontrol” de la pintura. Las proporciones de las telas, los encuentros cromáticos, los brillos y la extensión de las frases configuran un sistema en el que la repetición produce variación. Su obra encuentra continuidad sin recurrir al relato, sosteniéndose en una lógica interna que evita la narración y, sin embargo, construye experiencia.
La muestra marca un momento singular en la trayectoria de Iuso. Según Villanueva, es aquí donde “la forma de ser se adapta a la obra”, dando lugar a una serie de trabajos que condensan una percepción íntima y a la vez colectiva: “cómo es para algunos vivir en esta ciudad y armarla dentro de uno”.
Del 13 de mayo al 4 de julio. Puede visitarse de martes a sábados de 14 a 19.
Ruth Benzacar (Juan Ramírez de Velazco 1287).

