Primera muestra realizada en conjunto por Florencia Bohtlingk y Sebastián Gordín. La exposición reúne una serie de obras surgidas a partir de la lectura del libro homónimo de Vanna Andreini y propone un cruce inédito entre los lenguajes de ambos artistas.
La muestra despliega un diálogo material y sensible: la superposición de vidrio dorado con hojas de cobre sobre pinturas al óleo —donde amplias pinceladas construyen paisajes envolventes y abstractos— da lugar a piezas que funcionan como “cápsulas”. Cada una de ellas se sella mediante un fleje metálico, reforzando la idea de contención y resguardo.
En palabras de Florencia Fragasso, autora del texto de sala:
“Los artistas, como escribas medievales de antiguos manuscritos, labran los poemas intentando no perder ninguna letra en el camino, construyéndoles un paisaje sensorial alrededor hecho de tela, pinceladas, vidrio y cobre, expandiendo así el acto poético en otras materialidades.”
La muestra se despliega como un sistema de piezas autónomas que, sin embargo, mantienen una lógica de conjunto, evocando la estructura de un libro de poesía. En ese sentido, cada obra se presenta como un fragmento y a la vez como un universo en sí mismo.
El trabajo sobre las superficies reflectantes introduce además una dimensión perceptiva clave: el espectador queda implicado en la obra a través de su propia imagen.
“Para ver esta obra hay que moverse, buscar el ángulo, desplazarse para evitar lo inevitable: la revelación de nuestro propio reflejo en lo que vemos.”
Entre lo visible y lo protegido, entre la exposición y el resguardo, las piezas construyen un espacio de intimidad compartida, donde materia y sentido se entrelazan.
Del 13 de mayo al 4 de julio. Puede visitarse de martes a sábados de 14 a 19.
Ruth Benzacar (Juan Ramírez de Velazco 1287).

