De Mauricio Kartum. A comienzos del siglo 20 eran frecuentes en Buenos Aires los bares con atracciones. Un público mayormente masculino que bebía en los reservados escuchando –pero sobre todo mirando- a aquellas singulares Orquestas de señoritas. Mujeres jóvenes y atractivas con ropas sensuales que se movían a la cadencia de su propia música. Exponían allí, en pequeños escenarios como vidrieras su gracia y belleza, pero no tocaban en realidad, hacían sólo el remedo, pura mímica sensual de ejecución. Las intérpretes auténticas, músicas con talento y solvencia, pero sin la edad o los atributos de belleza necesarios, tocaban escondidas tras los telones o en el foso, ejecutando cada uno de esos instrumentos que ellas, las figurantas, las hermosas, simulaban tocar. Esta es la historia de una de esas feas. Y de su suerte. Con Luciana Dulitzky. Dirección de Paula Ransenberg.
Jueves a las 20.30. En escena desde el 16 de julio.
Localidades, 25.000 pesos.
Timbre 4 (México 3554).

