Dirección de Joaquín Tomassi. Una historia de deseo, vínculos y masculinidad que se anima a poner en crisis aquello que creemos saber sobre nosotros mismos. Contada con un lenguaje crudo hasta pornográfico pero lleno de ternura y contradicciones. Ella tiene casi 40 años. Julián y Ramiro, 25. Un encuentro casual da comienzo a un vínculo de tres que, al principio, parece responder únicamente al deseo. Pero a medida que comparten noches, sexo, juegos, peleas y secretos, algo inesperado comienza a crecer entre los dos jóvenes. Julián y Ramiro son opuestos: uno es impulsivo, físico y atravesado por el mundo del fútbol; el otro es sensible, estudioso y apasionado por la literatura. Sin embargo, esa diferencia se convierte también en el origen de una conexión que ninguno de los dos puede controlar del todo. Lo que empieza como una complicidad entre amigos comienza a poner en jaque las certezas que tienen sobre su propia identidad y a la identidad como tema de construcción. Mientras ella intenta sostener ese particular vínculo, los celos, la violencia, las drogas y los mandatos de la masculinidad van haciendo cada vez más difícil separar el juego del afecto, el deseo del amor y la amistad de aquello que no se animan a nombrar. La obra propone una mirada provocadora, incómoda y también profundamente humana sobre el deseo y la necesidad de encontrar una forma propia de vincularnos, incluso cuando esa forma no tiene nombre. Con Eliana Batiatto, Ramiro Santos y Joaquín Tomassi. Dirección de Joaquín Ochoa.
Duración: 75 minutos.
Viernes 22.30. En escena desde el 2 de octubre.
Localidades, 26.000 pesos.
El Método Kairós (El Salvador 4530).

