«Las fronteras de Karina Conen son ambiguas», dice la curadora Roxana Punta Álvarez. «Se miden, se acercan, se acechan y finalmente se juntan. Como el amor. Como la vida, como la finitud de la muerte. Karina trabaja el misterio de los vínculos. Lo hace danzando con formas planas y neutras sobre el soporte. Los límites los entiende y refleja como un cincel, donde la vida hace forma. Es una hechicera que, al rozar los bordes, entiende de qué estamos hechos. Ese es su camino».
Acompaña la muestra un texto del crítico Julio Sánchez que dice: «Cómo se divertía Pieter Brueghel pintando aquellos bailes de campesinos, bodas y kermeses populares. Qué delicadeza en los tutús de las niñas que se ejercitan en la barra y deleitaban a Degas. Y qué energía en las patadas de cancán de los afiches de Toulouse-Lautrec. La joie de vivre vibra en la ronda de Matisse. Podríamos seguir enumerando representaciones de la danza en la historia del arte hasta llegar a las formas abstractas de la obra de Karina Conen. Inspirada, entre otros recuerdos, en sus más de 20 años de prácticas de ballet, Karina ha logrado definir un lenguaje pictórico propio basado en una paleta austera —con predominio de ocres, blancos, negros, grises y pocos tonos más— que toma cuerpo en volúmenes redondeados, afilados o serpenteantes.Estas formas se tocan, se interceptan, se superponen, se acarician y se abrazan. No hay referencias figurativas explícitas, y la acción se manifiesta en voz baja, como un susurro. Algunos de sus títulos resultan elocuentes: Calma, Reposo, Ternura, Formas en equilibrio, o Interacción rítmica; además de situaciones coreográficas aluden a estados internos del alma».

Karina Conen inició sucarrera artística estudiando diseño gráfico con Martín Solomon en la Parsons School of Design y dibujo en el Arts Student League de Nueva York. Sus conocimientos de diseño, danza clásica y contemporánea y piano influyerpn en su imagen plástica. Fue en el Taller Sur de Alberto Delmonte, junto con Silvia Della Maddalena, donde aprendió entre 2000 y 2016 las leyes del constructivismo abstracto rioplatense y los fundamentos de las artes visuales. Completó sus estudios en talleres de grandes maestros como Kenneth Kemble, Inés Bancalari, Ernesto Pesce, Eduardo Faradje, Claudia Brito Sousa y Jorge Abot. Comenzó luego una búsqueda tenaz de su obra en el taller de Laura Messing, donde derribando muros y viejas estructuras fueron apareciendo formas geométricas, ritmos vitales, danzas. Su arte no parte de un concepto. Se revela a través de las formas que dialogan y se vinculan en contactos fugaces. Formas sólidas con presencia que se ensamblan, se tensionan, se entrelazan en danzas rítmicas y luchan por mantener un equilibrio. La manera en que estas formas construyen la obra es el mensaje mismo. Las relaciones invisibles que mantienen unida la composición la identifican, la representan, le dan sentido.
Concertar cita: karinaconen@hotmail.com

