Dramaturgia y dirección de Eug Krla. Se trata de una obra hecha de espacios vacíos. Pone de manifiesto los silencios, las distancias y las tensiones que se juegan cuando todo lo que tenemos para comunicarnos es un mensaje. Y, a veces, una canción. Está construida a partir de un dispositivo dramatúrgico singular, compuesto enteramente de comunicaciones por whatsapp, que permite narrar un universo vincular en instancia de transformación, acompañando la transición de una joven persona no binaria: Kimi. Su padre, anclado en imágenes y canciones pasadas, intenta una aproximación siempre fallida. Su madre, desde la ausencia que significa a veces el desconocimiento, busca la manera de acompañar a tientas. Aquí es dónde gana relieve el sostén de las amistades, que, con paciencia, escucha y sensibilidad, hacen de la comunicación un acto de presencia, permitiendo navegar las violencias y resistencias de una sociedad que todavía no sabe cómo relacionarse con la diferencia. Acompañando esta historia, se desarrollan diversas líneas narrativas, dónde descubrimos vínculos clandestinos, romances turbulentos, estafas telefónicas y la disolución del refugio que a veces significan los grupos de mensajes para las masculinidades tradicionales. Con un trabajo sensible, un universo sonoro muy reconocible y mucho humor, la obra propone una nueva mirada sobre la manera en que nuestras vidas se ven atravesadas por la tecnología, resaltando los intentos que hacemos por comunicarnos, por encontrarnos, por acompañarnos y, sobre todo, por sentirnos un poco menos en soledad. Con Agustina Sena, Aldana Hilen, Amilcar Ferrero, Eug Krla, Julián Vila Graca y Rocío Caldés.
Duración: 60 minutos.
Domingos a las 20. En escena desde el 15 de marzo.
Localidades, 18.000 pesos.
Del Pueblo (Lavalle 3636).

