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EL TARTAMUDEO DE LA HISTORIA

EL TARTAMUDEO DE LA HISTORIA
Del 22 de agosto al 30 de noviembre

Junto con la Foundation for the Exhibition of Photography (FEP), Proa presenta Thomas Demand: El tartamudeo de la historia, la primera retrospectiva en la Argentina dedicada al reconocido artista alemán. Curada por Douglas Fogle, la exhibición reúne más de sesenta obras -fotografías de gran formato, videos y wallpapers- que recorren tres décadas de una práctica situada entre la escultura, la fotografía y el arte conceptual. La llegada de Demand a Buenos Aires constituye uno de los acontecimientos más relevantes de la temporada cultural. Luego de su presentación en instituciones como el Jeu de Paume de París y el Museum of Fine Arts de Houston, la exposición desembarca en las salas de Proa con un recorrido que permite acercarse en profundidad a una obra tan única como oportuna.

El artista trabaja con un método muy personal: parte de fotografías publicadas en diarios, revistas, archivos e Internet sobre episodios emblemáticos de la historia para reconstruir esos espacios a escala real utilizando únicamente papel y cartón. La sala de control de Fukushima tras el tsunami de 2011, el refugio de Edward Snowden en Moscú, la oficina de la Stasi en Berlín Oriental, el dormitorio universitario de Bill Gates y el cuarto de hotel donde cenó Whitney Houston por última vez, entre otros, son parte de un inquietante repertorio. Sin mostrar nunca a las personas involucradas, estas arquitecturas vacías conservan las huellas de acontecimientos que permanecen grabados en la memoria colectiva. Una vez terminada la construcción de las maquetas, Demand las fotografía según las tomas originales y luego las destruye. La imagen final es el único vestigio de un proceso que al artista puede tomarle meses de trabajo artesanal.

«Hago esculturas de cartón, las fotografío y luego ya no las necesito. Reflejan algo que quizás hayas visto antes. Se basan en imágenes que conocemos de las noticias, del cine o de la historia. Lo que ves es una copia de una copia, algo familiar pero nunca del todo confiable», explicaba el artista durante su primera visita a Buenos Aires. «Todos conocemos el Despacho Oval o el escondite de Saddam Hussein aunque nunca hayamos estado allí. Compartimos esas imágenes globalmente. La memoria colectiva es como un maravilloso bloque de mármol del que puedo hacer mis esculturas». En el contexto de un momento histórico atravesado por la circulación incesante de imágenes y el avance de la inteligencia artificial, la obra de Demand adquiere una dimensión clave para reflexionar sobre lo que vemos, cómo procesamos lo que vemos y la veracidad de esas imágenes que moldean nuestro imaginario. «Mi fotografía lleva meses. Esa lentitud le da profundidad y revisión. La pantalla siempre miente; hacer algo con las manos produce una experiencia distinta de la realidad», afirma Demand.

Mediante núcleos temáticos que dan cuenta de los distintos intereses y periodos de su vasta producción, la selección de obras sitúa al visitante frente a escenas extrañas pero familiares a la vez en las que la precisión de la fotografía convive con la fragilidad del papel, poniendo en crisis la idea de documento y la aparente objetividad de la imagen. De manera ineludible, cada una de las imágenes realizadas por Demand induce al espectador a la duda: ¿Qué recordamos realmente de los acontecimientos históricos? ¿Cuánto de esa memoria es alimentada por la experiencia y cuánto de las imágenes que consumimos a través de los medios?

El enfoque principal de esta exposición son las obras fotográficas a gran escala que forman el núcleo de la producción del artista. La selección incluye ejemplos de los primeros momentos de su carrera hasta la actualidad, abarcando una serie de momentos políticos y artísticos significativos en la historia visual: desde obras derivadas de imágenes en apariencia banales hasta episodios importantes pero visualmente inidentificables de la historia del arte y la política, como la sala de control de la central nuclear de Fukushima antes de la fusión parcial de su reactor (Control Room, 2011) o la escalera de acceso a un avión (Gangway, 2001). Ya sea reconstruyendo una imagen de un estudio de televisión de Alemania Oriental (Studio, 1997), una tienda de fotocopias de aspecto genérico (Copyshop, 1999) o la sala con baldosas acústicas de un estudio de grabación (Labor, 2000), Demand a menudo pone en primer plano el acto de grabación, reproducción y difusión de imágenes y contenido en su trabajo.

 

Del 22 de agosto al 30 de noviembre. Puede visitarse de miércoles a domingos de 12 a 19.

Entrada general, 6.000 pesos: estudiantes, docentes y jubilados, 4,000; menores de 12 años sin cargo y miércoles entrada gratis.

Fundación Proa (Pedro de Mendoza 1929).

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