De Humberto Tortonese y Alejandro Urdapilleta. Dos hermanas sobreviven en un encierro delirante mientras su hermana mayor agoniza en el cuarto de arriba. Entre la guerra exterior y el deterioro interior, se refugian en un mundo de fantasía que pendula entre el grotesco, el humor y el dolor. La Moribunda es un rito escénico, un delirio lúcido. Una obra que expone, con el filo del grotesco y la ternura, los modos en que dos mujeres -Kara y Karen- sobreviven a una realidad devastada refugiándose en la imaginación, la risa y el deseo. Escrita e interpretada originalmente por Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, esta pieza es parte esencial del teatro under argentino, una voz que resiste el olvido y aún interpela con su potencia política y estética. Esta puesta propone una relectura contemporánea de esa obra inclasificable, atravesada por nuevos cuerpos, nuevas preguntas, nuevas catástrofes. En el encierro, en la espera, en ese “búnker” donde transcurre la acción, Kara y Karen crean un universo paralelo para no sucumbir ante la inminencia de la muerte, encarnada en su hermana Kiri, que agoniza fuera de escena. Como durante la pandemia, lo que las sostiene es el juego, el absurdo y el humor como escudo ante el espanto. La obra se despliega como un gesto de resistencia: hacer teatro como quien lanza un grito. Una invitación a habitar el borde entre la risa y el dolor. Una celebración de lo artificial, lo ambiguo, lo exagerado. Un homenaje, pero también una continuación, una declaración viva de lo que La Moribunda sigue diciendo hoy. Con Darío Serantes y Juan Rutkus. Dirección Malena Miramontes Boim.
Duración: 60 minutos.
Jueves a las 20.30. En escena desde el 12 de junio.
Localidades, 15.000 pesos; estudiantes y jubilados, 14.000.
Itaca Complejo Teatral (Humahuaca 4027)

