Una exhibición del artista interdisciplinario Francis Alÿ s con curaduría de Cuauhtémoc Medina sobre el emblemático proyecto Cuando la fe mueve montañas, realizado en abril de 2002 para la III Bienal Iberoamericana de Lima.
La exposición reúne material de archivo de diverso orden como documentos, bocetos, pinturas, fotografías, videos y textos que construyen en conjunto la narrativa de esta obra que solo duró unas horas, pero que forma parte de la mitología del arte contemporáneo. Cuando la fe mueve montañas es un evento de motivación política y expresión poética, una acción monumental concebida como un proyecto absurdo y ejecutada por el poder del entusiasmo colectivo. Es también un relato que se expande como rumor y se multiplica desde entonces hasta hoy.

La génesis de Cuando la fe mueve montañas estuvo marcada por circunstancias únicas. La III Bienal Iberoamericana de Lima, 2002, además de abrir el arte peruano a una conversación global, pretendía debilitar el cerco que la dictadura de Alberto Fujimori había impuesto al centro de la capital. Cuauhtémoc Medina fue invitado para la Bienal como curador de México y convocó a Francis Alÿs para la realización del proyecto, que comenzó a gestarse cuando juntos exploraron la ciudad durante la Bienal anterior. Alÿs recorrió las urbanizaciones informales de Ventanilla y quedó asombrado con la resiliencia de los inmigrantes de origen campesino que estaban transformando la ciudad en una megalópolis. La sensación de desesperación social y política del momento le sugería la necesidad de proponer una “respuesta épica” en la forma de una alegoría social. Para el artista, era imprescindible efectuar un gesto memorable y esperanzador. En sus palabras: “un beau geste a la vez inútil y heroico, absurdo y urgente.”
Escribió Francis Alÿs en 2002: Cuando la fe mueve montañas intenta traducir las tensiones sociales en relatos que, a su vez, intervengan en el paisaje imaginario de un lugar. La acción procura infiltrarse en la historia local y en la mitología de la sociedad peruana (incluidas sus historias del arte), para insertar otro rumor en sus narrativas. Si el guión cumple las expectativas y logra interpelar las angustias de esa sociedad en ese tiempo y lugar, puede convertirse en un relato que sobreviva al propio acontecimiento. Es entonces cuando tiene el potencial para convertirse en una fábula o un mito urbano. (…) La duna se movió: no fue una ficción literaria; eso efectivamente sucedió. No importa cuán lejos, y de hecho solo se produjo un desplazamiento infinitesimal, pero al viento le hubiese tomado años mover una cantidad de arena equivalente. Así que fue un pequeño milagro. La historia comienza allí. Y las interpretaciones que de ella se hagan no tienen que ser precisas, sino tener la libertad de ir moldeándose con el tiempo.
Del 10 de agosto al 30 de octubre. Puede visitarse de jueves a domingos de 12 a 19, con entrada libre y gratuita.
Proa 21 (Pedro de Mendoza 2073).

